En política existen liderazgos que nacen de las circunstancias y otros que se construyen con el paso de los años, a base de trabajo, organización, disciplina y resultados. En la provincia de Barahona, pocos dirigentes pueden exhibir una trayectoria política tan consistente como la de Edgar Augusto Féliz Arbona, presidente provincial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y actual director general de la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (DASAC).
Aunque el calendario electoral todavía marca distancia con las elecciones de 2028, el debate sobre quién deberá representar al PRM en la boleta senatorial ya comenzó. Y, más allá de las especulaciones o de las aspiraciones legítimas de otros dirigentes, una realidad política resulta cada vez más difícil de ignorar: el nombre de Edgar Augusto Féliz Arbona ha logrado posicionarse como la principal referencia cuando se habla del futuro político de Barahona.
No se trata de una percepción construida desde un escritorio ni de una estrategia limitada a las redes sociales. Basta recorrer los barrios de Santa Cruz de Barahona, conversar con dirigentes en Vicente Noble, visitar Paraíso, Enriquillo, Cabral, Fundación, Jaquimeyes, Las Salinas, El Peñón, Polo y las demás comunidades de la provincia para comprobar que existe un sentimiento creciente de respaldo hacia su figura.
Ese respaldo no es producto de la casualidad.
Es el resultado de años dedicados a fortalecer la estructura política del PRM, mantener la unidad partidaria y consolidar una organización capaz de responder en cada proceso electoral. La historia reciente confirma esa realidad.
Bajo su liderazgo provincial, el PRM alcanzó una de las victorias electorales más importantes de su historia en Barahona. Los resultados de las elecciones municipales y congresuales de 2024 permitieron al partido conquistar la mayoría de las alcaldías, obtener la representación senatorial y mantener las tres diputaciones de la provincia, además de registrar un amplio respaldo a la candidatura presidencial de Luis Abinader.
Los triunfos electorales no ocurren por generación espontánea. Son el resultado de planificación, capacidad de organización y liderazgo político. Edgar Augusto Féliz Arbona ha demostrado poseer esas cualidades.
En los últimos meses también ha llamado la atención la forma en que, con el característico sentido del humor que lo distingue, ha recordado públicamente el compromiso político que mantiene con el actual senador Moisés Ayala. Para algunos puede parecer una simple expresión entre compañeros; sin embargo, quienes conocen la dinámica política entienden que los mensajes más importantes casi siempre se transmiten antes de que las candidaturas sean oficiales.
La política es anticipación.
Y Edgar ha demostrado, durante toda su carrera, ser un estratega que entiende cuándo hablar y cuándo actuar.
Hoy dirige una de las instituciones sociales de mayor impacto del Gobierno dominicano. Desde la DASAC coordina programas de asistencia que benefician diariamente a miles de familias en todo el territorio nacional. Esa posición incluso podría abrirle las puertas para ocupar responsabilidades ministeriales en el futuro.
Sin embargo, las señales que transmite parecen apuntar hacia otro camino.
Todo indica que está dispuesto a asumir un reto político que muchos considerarían un sacrificio personal, convencido de que servir desde el Senado puede representar una contribución más estratégica para el fortalecimiento del proyecto político del PRM en Barahona.
No debe perderse de vista un elemento fundamental.
Las elecciones de 2028 serán completamente distintas a las de 2024. El presidente Luis Abinader no encabezará la boleta presidencial, lo que obligará al partido oficialista a depender mucho más de la fortaleza de sus liderazgos territoriales.
En ese escenario, cada candidatura deberá responder a una pregunta sencilla: ¿quién garantiza realmente la unidad, la movilización y la victoria?
Para muchos dirigentes y simpatizantes del PRM en Barahona, la respuesta tiene un solo nombre: Edgar Augusto Féliz Arbona.
Su liderazgo no se limita a ocupar una posición institucional. Ha demostrado capacidad para articular consensos, mantener cohesionada la organización política y construir puentes entre las distintas corrientes internas del partido. En momentos donde las divisiones suelen convertirse en el principal enemigo de las organizaciones políticas, esa capacidad adquiere un valor extraordinario.
La política también premia la lealtad.
Y pocos dirigentes han demostrado tanta coherencia en su respaldo al presidente Luis Rodolfo Abinader Corona como Edgar Augusto Féliz Arbona. En cada proceso electoral, en cada responsabilidad pública y en cada reto organizativo ha respondido con resultados concretos, consolidándose como uno de los principales activos políticos del PRM en la región Sur.
Ninguna candidatura debe imponerse por imposición ni por simple antigüedad. Debe sustentarse en méritos, resultados, liderazgo y aceptación popular.
Precisamente por eso, el debate que hoy comienza en Barahona no gira únicamente alrededor de quién aspira a ser senador. La verdadera discusión consiste en identificar quién ofrece las mayores garantías para conservar la representación política de la provincia en un escenario nacional que será mucho más competitivo.
Desde esa perspectiva, Edgar Augusto Féliz Arbona reúne condiciones difíciles de igualar.
Su experiencia organizativa, su capacidad de liderazgo, su cercanía con las bases del partido, su reconocimiento en los diferentes municipios y su probado compromiso con los objetivos del Gobierno lo convierten en una figura con credenciales suficientes para asumir esa responsabilidad.
La historia política enseña que los partidos triunfan cuando saben reconocer el momento oportuno para promover a quienes han demostrado resultados.
Quizás ese momento aún no haya llegado oficialmente.
Pero todo parece indicar que Barahona ya comenzó a escribir el próximo capítulo de su historia política.
Y, si el PRM decide apostar por la experiencia, la unidad, la capacidad de trabajo y los resultados, será difícil ignorar que para muchos ciudadanos ha llegado la hora de Edgar Augusto Féliz Arbona.

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